Peter Piot: «El futuro de la pandemia de sida depende de los líderes políticos»
A punto de cumplirse 25 años de la aparición de la pandemia del sida y con 25 millones de muertes, Piot, director ejecutivo de Onusida, se resiste a ver la plaga como una catástrofe contra la que no se puede hacer nada
MADRID. El sida ha acaparado la vida de este microbiólogo belga. En los albores de la pandemia asistió a los primeros casos en su Bélgica natal y vivió sus primeros estragos en África. Peter Piot, el científico que descubrió en 1976 el virus Ebola en Zaire, libra ahora la batalla entre despachos. Desde 1994 es director ejecutivo de Onusida, la agencia que Naciones Unidas creó para luchar contra la pandemia. Hoy el balance del sida es devastador tras 25 años: 65 millones de infectados y 25 millones de víctimas mortales.
-¿La pandemia ha tocado fondo o lo peor aún está por llegar?
-Es increíble lo que ha ocurrido en 25 años. Nadie podía imaginar una situación tan grave en el siglo XXI. Creo que el virus del sida seguirá extendiéndose en los países que no están trabajando de forma seria para combatir la pandemia. Probablemente, asistiremos a una disminución de la infección en el Este de África, el Caribe, Camboya y Tailandia. Pero todo el futuro de la pandemia depende de lo que los políticos hagan hoy. Perdimos un tiempo precioso en África por no reconocer que había un problema y ahora no podemos permitir que ocurra en el este de Europa.
-Desde su llegada a Naciones Unidas la cifra de infectados casi se ha duplicado. ¿No se siente frustrado?
-Más que frustrado me siento enfadado, muy enfadado. Sabemos lo que hacer, lo que funciona y conocemos su gravedad. Está claro que el sida es uno de los problemas más importantes. Y los líderes políticos no están poniendo el dinero donde deberían, por eso estoy enfadado. Onusida ha contribuido a los progresos que se han producido en estos último años y confío en que estemos en el principio del fin de la pandemia. Pero necesitamos acelerar el esfuerzo.
-¿El dinero es todavía la mejor arma contra el sida?
-Sin dinero no es posible luchar contra el sida. Cuando Onusida fue creada había 200 millones de dólares que se destinaban a países en vías de desarrollo. El pasado año contábamos con mil millones, mucho dinero, pero las necesidades son aún mayores. Este año necesitaríamos 16 billones de dólares. Y la cantidad subirá porque las personas que hoy están infectadas y aún están sanas necesitarán tratamiento dentro de diez años. Pero además de dinero necesitamos hacer las cosas bien. Lo primero es reconocer que tenemos un problema y no esconder la enfermedad y ser más abiertos a cuestiones sexuales porque si no fracasaremos en prevención. Necesitamos personas que ayuden y en África eso es un problema. Los médicos, enfermeros, trabajadores sociales también enferman o emigran porque están muy mal pagados. Lo que nunca podrá sustituir el dinero es el liderazgo, el compromiso.
-¿España está aportando suficiente dinero al fondo global?
-España está incrementando su contribución. Después de esta visita espero que aumente más su aportación, en torno a los 7 millones de euros. También espero que España alcance el compromiso de destinar el 0,7% de su PIB a la ayuda de los países poco desarrollados.
-¿Qué pasos importantes destaca en estos últimos diez años?
-El mayor progreso se ha producido en la esfera política. Se empieza a reconocer que es un problema para la seguridad y el desarrollo económico y social. Hace diez años aparecieron los tratamientos antirretrovirales y el sida dejó de ser una sentencia de muerte. Otro momento histórico fue el anuncio en 2003 del presidente Bush de destinar 15.000 millones de dólares. Ese compromiso cambió la actitud internacional frente al sida y nuestra actividad, pasamos de trabajar con millones a contar súbitamente con miles de millones.
-Pero los logros científicos son menores. La anunciada vacuna contra el sida nunca acaba de llegar.
-Es cierto, hay que seguir investigando. Soy muy optimista en cuanto a la rápida aparición de un microbicida vaginal para proteger a las mujeres. La mitad de las personas con VIH son mujeres y aumenta cada vez más. Un gel microbicida podría convertirse en una barrera que acabara con el virus y darle a la mujer cierto control sobre la enfermedad. Sería un gran progreso, pero todavía llevará algunos años verlo comercializado. -¿La vacuna es un sueño al que deberíamos empezar a renunciar?
-No, renunciar no. Eso nunca.
- ¿El microbicida, esa especie de preservativo químico femenino, ¿podría cambiar la pandemia?
-Creo que sí. Tenemos más posibilidades empezar a hacerlo con el microbicida antes que con la vacuna. Pese a todo debemos seguir invirtiendo en el desarrollo de un vacuna. Las farmacéuticas están destinando grandes esfuerzos.
-El interés de muchas se centra en una vacuna contra la gripe aviar.
-La gripe aviar es una prioridad. Pero la investigación del sida se puede ayudar mucho de los esfuerzos dedicados a otras enfermedades víricas. Es cierto que la gripe puede provocar un desastre, pero durará 6 meses o un año. Cuando termine volveremos a la normalidad y el virus del sida seguirá infectando.
-¿Contamos con los precios de los antirretrovirales más bajos?
-Probablemente, ya hemos alcanzado el precio más bajo posible. Quizá descienda un poco más, pero no mucho. El tratamiento por persona y día es de 30 céntimos. Lo que me preocupa es lo que está por venir. Mucha personas han empezado a desarrollar resistencias y necesitarán nuevos medicamentos. La segunda generación de antirretrovirales es todavía muy cara. Una posibilidad sería que las farmacéuticas cobraran precios más altos a los países ricos para que recuperaran el dinero que han invertido. A cambio, proporcionarían los mismos fármacos a bajo precio a los países pobres. El problema es qué ocurrirá en países medianamente desarrollados, como el Este de Europa o China.
-¿Y están de acuerdo?
-Está casi hecho. Cuando hablaba con los presidentes de grandes compañías farmacéuticas, tenía la sensación de que no eran conscientes de la situación de África. Por eso les acompañé en un viaje para que pudieran ver con sus propios ojos lo que está haciendo el VIH. Quedaron realmente impactados. El problema es que si los fármacos bajan mucho su precio en África podrían introducirse en el mercado europeo de contrabando. Eso complica las cosas.
-En este tiempo, ¿tendrá una larga lista de promesas incumplidas?
-Sí, la mayoría proceden de países desarrollados. No todos los políticos han hecho lo que deberían y arrastramos promesas de grandes sumas de dinero. Es lo del vaso medio lleno o medio vacío, yo prefiero pensar que está medio lleno.
-¿No es demasiado optimista?
-Tengo que serlo. Lo soy por naturaleza, pero también porque lo siento. En los últimos años hemos progresado. Por otro lado, sino me deprimiría.
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